Los archivos WebP son imágenes de mapa de bits compuestas por una cuadrícula de píxeles, por lo que pierden nitidez al ampliarse. El formato SVG funciona de forma opuesta: es un formato vectorial basado en fórmulas matemáticas cuyos trazados conservan una definición perfecta a cualquier escala. Por esta razón, no basta con cambiar la extensión del archivo. Este convertidor vectoriza su imagen WebP y calca sus formas para transformarlas en trazados SVG reales e infinitamente escalables, sin necesidad de instalar programas ni pagar licencias de Illustrator.